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Manitra es una de las animadoras de la Residencia para adolescentes y es madre de dos niños. Llegó a Tuléar con su marido y como ya había trabajado de animadora en una empresa privada, se presentó para el mismo puesto en Agua de Coco Madagascar.

En 2010, la llamamos para sustituir a una de las animadoras de la Residencia para adolescentes en riesgo de exclusión social por baja de maternidad. Se tomó muy en serio este cometido. Durante tres meses, se encargó de hacer las visitas a las familias y el seguimiento de los beneficiarios y beneficiarias del comedor social de Amboriky, convertido hoy en CENUT (Centro de Educación Nutricional).  Desde ese día, sigue trabajando en la Residencia.

“Observo que Agua de Coco intenta responder a las necesidades de los jóvenes a través de las distintas actividades que propone y eso les da mucha satisfacción”.

A lo largo de estos años, Manitra ha podido adquirir las competencias necesarias para ayudar a sus dos niños y a los y las jóvenes de la Residencia para adolescentes. Ha sacado provecho del tiempo y de las oportunidades para adquirir muchas competencias útiles para el trabajo en la Residencia. Recibió capacitación en primeros auxilios con los bomberos. Luego recibió una formación sobre la problemática de la explotación sexual de niños y niñas, una formación sobre autismo, así como en acompañamiento psicosocial. También pudo beneficiarse de una formación sobre la lucha contra las ETS (enfermedades de transmisión sexual) impartida por Homapharma.

“Personalmente creo que he contribuido, a través de los desafíos del día a día, de las actividades extraescolares y de las actividades de sensibilización que imparto, a mejorar la calidad de vida de las niñas a las que cuido”.

Cuando se le pregunta qué podríamos hacer para mejorar el trabajo de Agua de Coco en Madagascar, contesta que para ella la gestión del personal es fundamental. “Hay que conocer bien, dentro de los distintos centros, el equipo y sus competencias para valorar mucho las cualidades y puntos fuertes de cada uno/a y garantizar una buena distribución del trabajo, a la vez que se aumenta la motivación de todo el equipo”.

Aunque dice que hay muchas probabilidades de que dentro de 25 años ella no forme parte de Agua de Coco le gustaría que la ONG esté compuesta por equipos aún más activos que lo que han sido ella y sus colegas. Y le gustaría que se siga desarrollando la red Agua de Coco en más regiones de Madagascar.