Nombre del Proyecto: Empoderamiento de jóvenes madres de Tuléar (Madagascar) frente a la crisis socio-económica y el cambio climático

Entidad financiadora: Ayuntamiento del Cender de Galar

Periodo de ejecución: Septiembre 2025 – Agosto 2026

Subvención otorgada: 2.561,70 €

Objetivo del proyecto: Mejorar la autonomía socioeconómica y la salud materno-infantil de jóvenes madres en situación de vulnerabilidad del barrio de Ankalika (Tuléar), mediante formación básica y profesional, generación de ingresos y capacitación en buenas prácticas nutricionales, higiénicas y de salud menstrual.

La contraparte de Agua de Coco, Bel Avenir lleva trabajando en el barrio de Ankalika, el más desfavorecido de Tuléar desde el año 2005 cuando abrió las primeras tres clases de la Escuela de Salinas. La presencia de la organización durante estos casi 20 años se ha desarrollado con la colaboración del comité del barrio de Ankalika (Ankiambe Haut) y la participación de la población del barrio. Gracias a la Escuela de Salinas y a través del alumnado, se tiene una estrecha relación con las familias a las que se invita a participar activamente de la vida del centro escolar.

A raíz de esta colaboración, se identificó que las jóvenes que sufren embarazos precoces y que salen del sistema escolar no vuelven a integrarlo ya que deben hacerse cargo de los costes económicos de su hijo o hija. Estas jóvenes, muchas veces cabeza de familia, deben hacer frente al mundo laboral sin ninguna formación, accediendo a puestos de trabajo inestables y mal remunerados, que les perpetúan en su situación de pobreza y exclusión.

En paralelo, al ser jóvenes madres, no tienen los conocimientos ni los medios de garantizar una correcta alimentación e higiene para ellas mismas y sus bebés, sufriendo situaciones de desnutrición que dificultará el desarrollo físico y neuronal y por tanto su aprendizaje futuro.

Por todo ello, Bel Avenir decidió abrir el Centro de Atención Integral de la Mujer (CAIF) en un espacio inutilizado de la Escuela de Salinas, infraestructura que las mujeres ya conocían y en el que se les ofrece un servicio integral de alfabetización y conocimientos básicos de matemáticas, cálculo y escritura y lectura, una formación profesional que les permita mejorar su autonomía financiera y una capacitación en buenas prácticas higiénicas y nutricionales que favorezca el cuidado y desarrollo de sus bebés.

Durante la crisis sanitaria del COVID-19 y con la actual sequía que está aumentado el número de población en riesgo de desnutrición, el Centro de Atención Integral de la Mujer está demostrando ser un proyecto eficaz para paliar las consecuencias socio-económicas y sanitarias frente a estas situaciones. El año del proyecto se reforzará la formación con actividades generadoras de ingresos en seguridad alimentaria, y buenos hábitos higiénicos y alimentarios que transmitirán a través de talleres posicionando a las mamás formadas en agentes activas del cambio en sus comunidades.

Las antiguas usuarias del CAIF han formado una cooperativa en la que se implican a nuevas mujeres que salen de la formación para permitirles integrarse en el mundo laboral unidas y más fuertes. La Asociación que han creado se llama AFEDA (Asociación de Mujeres por el Desarrollo del Barrio de Ankalika) y realizan dos tipos de productos:

bisutería con papel reciclado y kits de compresas de tela reutilizables con una pastilla de jabón.

Este último producto de compresas de tela reutilizables está teniendo una muy buena acogida, ya que muchas de las mujeres no disponen de medios económicos suficientes para comprar compresas cada mes. La menstruación en Madagascar sigue siendo un tabú y conlleva que muchas menores se ausenten del centro escolar durante los días de menstruación por vergüenza y por no poder mantener una higiene íntima correcta. Además con estos kits se contribuye a reducir los desechos generados por las compresas de usar y tirar.

El proyecto del CAIF conlleva una mejora de la calidad de vida de las mujeres integrantes del Centro y de sus bebés a través de la formación profesional y la capacitación en buenos hábitos alimenticios y sanitarios materno-infantiles. Pero no sólo mejora la calidad de vida de las participantes sino que, además, a través de las formaciones se tiene un impacto positivo sobre las jóvenes y mujeres malgaches favoreciendo el acceso a la salud e higiene menstrual.

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