Casi un año después del paso de los ciclones Elvis, Dikeledi y Jude, Madagascar continúa afrontando las consecuencias de una de las temporadas climáticas más duras de los últimos años. La creciente intensidad de estos fenómenos extremos, agravada por el calentamiento del océano Índico y la alteración de los patrones de lluvia, dejó a numerosas comunidades en una situación de gran vulnerabilidad, especialmente en el sur y norte del país. Las inundaciones, los fuertes vientos y los daños en infraestructuras esenciales afectaron a miles de personas, dificultando además el desarrollo de proyectos educativos, sociales y de cooperación.
Sin embargo, gracias al apoyo del Ayuntamiento de Córdoba y la Fundación Iturri, ha sido posible avanzar durante este último año en la recuperación y rehabilitación de espacios clave para la población más vulnerable, contribuyendo a reforzar la resiliencia de las comunidades afectadas.
Acciones de rehabilitación
Entre los principales logros alcanzados destaca la rehabilitación de la Escuela Las Salinas, donde se repararon cerramientos, postes, puertas, ventanas y sistemas de iluminación solar. Estas actuaciones han permitido devolver al centro unas condiciones seguras y adecuadas para el desarrollo de las actividades educativas.
Asimismo, se han recuperado parcialmente las instalaciones del Centro de Educación Medioambiental de Mangily, reparando cubiertas, cocinas, pozos y distintos espacios dañados por las filtraciones provocadas por los ciclones. Gracias a ello, 860 niños, niñas y adolescentes han podido continuar participando en actividades formativas y medioambientales en condiciones seguras.
En la Escuela Socio-Deportiva se reorganizaron y rehabilitaron los espacios deportivos afectados, garantizando la continuidad de las actividades para 466 menores. Del mismo modo, el centro CASEM fue completamente rehabilitado mediante la reparación de canalones, sistemas de drenaje y fisuras estructurales, reduciendo riesgos para 682 beneficiarios y mejorando la seguridad de las instalaciones.
Otra actuación prioritaria fue la recuperación del centro de acogida para niñas víctimas de explotación sexual, donde se sustituyó la cubierta dañada y se mejoró el acceso al agua. Estas mejoras han permitido garantizar un entorno seguro y habitable para 69 menores que residen en el centro.
Los trabajos también llegaron a los centros CENUT de Amboriky y Tanambao, donde se rehabilitaron sistemas eléctricos y de abastecimiento de agua esenciales para asegurar la preparación diaria de alimentos y el correcto funcionamiento de las instalaciones, beneficiando directamente a 194 jóvenes.
Además, la oficina central de Bel Avenir pudo ser rehabilitada y se repusieron alimentos y materiales escolares para las comunidades más afectadas por los ciclones. Gracias a esta intervención, cerca de 2.000 personas recibieron apoyo alimentario y más de 1.000 estudiantes volvieron a disponer de cuadernos y material educativo para continuar su formación.
Desde aquí también se apoya
Paralelamente a las acciones desarrolladas sobre el terreno en Madagascar, el equipo de Educación para el Desarrollo de Fundación Agua de Coco impulsó distintas actividades de sensibilización en Córdoba con el objetivo de acercar a la ciudadanía la realidad climática y social que vive el país. En este marco, el pasado 7 de noviembre, coincidiendo con la Feria de la Solidaridad de Córdoba, se llevó a cabo una exposición y charla sobre el cambio climático y sus consecuencias, así como una presentación del proyecto de rehabilitación de infraestructuras ejecutado tras el paso de los ciclones de 2025 en colaboración con el Ayuntamiento de Córdoba.
La actividad, desarrollada junto al centro educativo López Diéguez, permitió generar un espacio de reflexión y aprendizaje sobre el impacto de la crisis climática en Madagascar y la importancia de la cooperación internacional para apoyar a las comunidades más afectadas. A través de esta iniciativa, se buscó fomentar una ciudadanía más informada, crítica y comprometida con los desafíos globales derivados del cambio climático.
La experiencia vivida durante este último año demuestra la importancia de la cooperación internacional y del compromiso de entidades financiadoras como el Ayuntamiento de Córdoba y la Fundación Iturri para responder ante emergencias climáticas cada vez más frecuentes e intensas. Su apoyo ha sido fundamental no solo para reparar daños materiales, sino también para garantizar la continuidad educativa, la protección de la infancia y la recuperación de espacios esenciales para miles de personas en Madagascar.



