Cuando pensamos en una ópera solemos imaginar un teatro lleno, una orquesta afinando los últimos detalles y cientos de personas disfrutando de un espectáculo único.
Y es verdad.
Todo eso forma parte de El Sueño de Nirina.
Pero la historia más importante no sucede sobre el escenario.
Sucede mucho antes.
Y continúa mucho después de que se apague el último foco.
Porque el verdadero corazón de esta historia está en Madagascar.
Un lugar donde el arte transforma vidas
Al sur de Madagascar, en la ciudad de Tuléar, se encuentra el CASEM: el Centro de Acogida Socioeducativo y Musical impulsado por Bel Avenir en terreno y acompañado por Agua de Coco.
A simple vista podría parecer una escuela de música.
Pero el CASEM es mucho más que eso.
Es un espacio seguro donde cientos de niños, niñas y jóvenes encuentran apoyo, confianza, acompañamiento y nuevas oportunidades para desarrollar todo su potencial.
Un lugar donde el arte se convierte en una herramienta para crecer.

Más de 600 jóvenes, 12 disciplinas artísticas y un mismo objetivo
Actualmente, más de 600 estudiantes participan en las actividades del CASEM.
Algunos llegan atraídos por la música.
Otros por el circo.
Otros simplemente buscando un espacio donde sentirse a salvo y parte de algo.
Hoy pueden elegir entre 12 disciplinas artísticas diferentes: coral góspel, batucada, fanfarria, capoeira, piano, steelpan, filarmónica, circo, marionetas, guitarra, acordeón y ópera.
Pero el objetivo nunca ha sido únicamente formar músicos o artistas.
El verdadero objetivo es acompañar a niños, niñas y jóvenes en su desarrollo personal.
Ayudarles a ganar confianza.
A trabajar en equipo.
A descubrir capacidades que quizá no sabían que tenían.
A construir su propio camino.

Cuando el arte abre puertas
Un estudio realizado por la Universidad de Quebec avala el impacto del CASEM en aspectos tan importantes como la autoestima, la autonomía y el desarrollo cognitivo de los menores participantes.
Y quizá ahí está la verdadera magia del proyecto.
Porque lo importante no es aprender una canción.
Ni preparar una actuación.
Ni siquiera participar en una gira.
Lo importante es todo lo que ocurre durante el proceso.
Las amistades que nacen.
La confianza que se construye.
La sensación de pertenecer a un grupo.
La oportunidad de descubrir que el futuro puede ser más grande de lo que parecía.
La Bloco Malagasy: un ejemplo de lo que ocurre cuando las oportunidades duran en el tiempo
Hace apenas unos días, la Bloco Malagasy regresó de la isla de La Reunión tras participar en el Festival Grand Boucan.
Miles de personas pudieron disfrutar de sus espectáculos recorriendo las calles de la isla.
Pero la historia más importante no ocurrió allí.
La Bloco nació en el CASEM en 2008.
Y desde entonces ha llevado la cultura malgache a países de África, Asia, Europa y América.
Sin embargo, lo verdaderamente importante no son los kilómetros recorridos.
Ni los festivales.
Ni los aplausos.
Lo verdaderamente importante son los años de aprendizaje, acompañamiento y oportunidades que hay detrás de cada viaje.
La Bloco Malagasy es el ejemplo perfecto de lo que ocurre cuando las oportunidades duran más que un espectáculo.

Lo importante sucede cuando se apagan las luces
Durante los últimos meses hemos repetido mucho esta frase.
Y quizá no exista una mejor manera de explicar qué representa El Sueño de Nirina.
Porque cuando termina una función…
Cuando el público abandona el teatro…
Cuando se apagan las luces…
En Madagascar todo continúa.
Continúan las clases.
Continúan los ensayos.
Continúan los proyectos.
Continúan las oportunidades.
Por eso los fondos recaudados con El Sueño de Nirina se destinan al CASEM.
Porque detrás de cada entrada hay mucho más que una experiencia cultural.
Hay educación.
Hay arte.
Hay acompañamiento.
Hay futuro.
Y hay cientos de historias que siguen escribiéndose cada día.



