El CASEM de Anketa, en Tuléar, convierte cinco de sus grandes muros en espacios de expresión, educación y aprendizaje a través de un proyecto de Street Art que reúne a artistas malgaches y de La Reunión.

Nuestra contraparte local, ONG Bel Avenir, con quien desarrollamos nuestros proyectos en Madagascar, impulsa esta iniciativa en colaboración con artistas de Madagascar y de la isla de La Reunión.

Durante cerca de un mes, el artista reunionés Olivier Nery, conocido artísticamente como Yren, trabaja junto a un colectivo de artistas locales en la creación de grandes murales sobre cinco de los muros del CASEM.

El objetivo va mucho más allá de transformar visualmente el espacio. Cada mural está pensado como una herramienta artística y pedagógica capaz de despertar la curiosidad, transmitir valores, favorecer el aprendizaje y acercar diferentes manifestaciones culturales a los y las jóvenes.

Cinco muros para aprender, descubrir e inspirarse

Las diferentes obras reflejan la identidad, los valores y las actividades que forman parte del día a día del CASEM.

Algunos de los murales estarán dedicados a figuras como Gandhi, Madre Teresa, Charlie Chaplin, Martin Luther King Jr. o Nelson Mandela, acercando a los y las jóvenes sus trayectorias y los valores que representan.

Otros pondrán el foco en las disciplinas artísticas y culturales que se practican en el propio centro, dando visibilidad a un trabajo educativo en el que la música, la danza y otras formas de expresión artística desempeñan un papel fundamental.

Así, las paredes del CASEM dejan de ser únicamente parte del edificio para convertirse también en espacios desde los que descubrir, aprender y compartir cultura.

Aprender viendo cómo nace una obra

Una de las partes más interesantes del proyecto está precisamente en su proceso de creación.

Durante la realización de los murales, los niños, niñas y jóvenes acompañados por el CASEM tienen la oportunidad de observar cómo trabajan los artistas, conversar con ellos y conocer las distintas etapas necesarias para crear una obra de estas dimensiones.

Este contacto directo permite acercarles nuevas formas de expresión y estimular su creatividad y su curiosidad, al tiempo que favorece el intercambio cultural entre artistas malgaches y de La Reunión.

El arte se convierte así no solo en algo que contemplar una vez terminado, sino en una experiencia de aprendizaje, encuentro y transmisión.

Un proyecto que sueña con salir de los muros del CASEM

La iniciativa abre, además, una posibilidad especialmente ilusionante: que esta experiencia pueda crecer en el futuro hasta convertirse en un festival anual de Street Art en la ciudad de Tuléar.

La propuesta buscaría llevar el arte urbano a diferentes fachadas de la ciudad y acercarlo a la población, especialmente a la juventud, reuniendo a artistas locales, nacionales e internacionales.

Un espacio de encuentro que permitiría seguir fomentando el intercambio cultural, dar visibilidad al talento artístico y utilizar el espacio urbano como herramienta de expresión y aprendizaje.

Desde Fundación Agua de Coco queremos poner en valor el trabajo de Bel Avenir y de todo su equipo en Madagascar, así como la implicación de los artistas y entidades que están contribuyendo al desarrollo de esta iniciativa.

El proyecto cuenta también con el apoyo de la asociación Efficience de La Reunión, cuya colaboración está contribuyendo a hacerlo posible.

Porque la educación también sucede fuera de las aulas. A veces comienza frente a un muro vacío, con unos pinceles, diferentes miradas y muchas ganas de compartir lo que cada persona sabe hacer.

Y en el CASEM, esos muros ya están empezando a contar nuevas historias.