Más de 3,5 millones de madres y niños menores de cinco años mueren innecesariamente cada año en el mundo como consecuencia de la desnutrición con graves consecuencias en los niños y niñas afectadas antes de los dos años cuando su desarrollo neuronal está sin completar.

Las consecuencias de una nutrición deficiente en la infancia continúan en la edad adulta, afectando a las próximas generaciones, ya que las adolescentes y mujeres desnutridas tienen mayor riesgo de tener hijos desnutridos, recién nacidos de bajo peso y pretérminos, y tienen más problemas en el parto, aumentando la mortalidad materna y fetal.

La desnutrición es causada por una ingesta alimenticia deficiente que no proporciona los nutrientes en forma suficiente, y/o por enfermedades infecciosas comunes, tales como la diarrea, neumonías, malaria o VIH. Estos problemas son significativamente más frecuentes en los dos primeros años de vida, lo que sirve para realzar la importancia de la nutrición durante el embarazo y la necesidad de prevenir la desnutrición desde la concepción y en especial durante los primeros 24 meses de vida.

Y es que la desnutrición materno-infantil continúa siendo una gran carga para países de ingresos medios y bajos como Madagascar, ya que la desnutrición constituye un problema transgeneracional, los países con altas tasas de desnutrición materno-infantil enfrentan un futuro incierto en relación con la salud de sus trabajadores y las menores oportunidades de desarrollo poniendo en riesgo el futuro económico del país.

Madagascar padece, debido a su pobreza e ínfimo desarrollo, de desnutrición crónica, agravada por la falta de recursos para la provisión de servicios sanitarios y educativos básicos. Es el 4º de entre los 7 países que el Índice Global del Hambre (GHI) de 2017 considera en una situación extremadamente alarmante o alarmante en cuanto a su situación alimentaria. Su gran riqueza mineral, agrícola y ganadera, que podría asegurar una vida digna a los malgaches, no se traduce en un desarrollo estable para la población, debido a la mala gestión de la misma y al altísimo índice de corrupción que provoca que los escasos fondos gubernamentales destinados a proyectos sociales no lleguen a sus beneficiarios finales.

Por todo lo anterior, la mortalidad infantil es muy elevada: por cada 1000 menores que nacen, 58 mueren antes de cumplir 5 años. Una de la causas de esta alta mortalidad es la proporción elevada (33%) de personas que sufren desnutrición de toda la población, y de niños menores de 5 años que sufren de pérdida de peso, un 37% según el Índice Global del Hambre 2017. Según el Informe Mundial de la Infancia de UNICEF 2014, ocupa la posición 46 de 197 países.

En el caso de Madagascar, es obvio que en el ámbito de la salud queda un largo camino por recorrer para alcanzar (siquiera rozar) los Objetivos del Milenio. En Madagascar la situación ha derivado hacia una desnutrición crónica, debido a su pobreza e ínfimo desarrollo.

Para hacer frente a esta situación Agua de Coco pone en marcha una campaña que tiene como objetivo recaudar 30 000€ para apoyar los siguientes proyectos relacionados con la lucha contra la malnutrición:

 

¡Cada coco cuenta!

Tu apoyo es muy importante para que podamos luchar contra la malnutrición que azota Madagascar, y asociándote a Agua de Coco es la mejor manera de hacer que los proyectos sean sostenibles a largo plazo.

  • Con 16€ podemos alimentar a un/a niño/a un mes entero.
  • Con 23€ podemos dar atención socio-sanitaria y formativa durante un mes a una mujer con su bebé en nuestro Centro de Atención Integral.
  • Con 33€ podemos ofrecer un tratamiento con Pumply Nut a una niña/o.
  • Con 70€ alimentamos a una niña de la residencia de los Zafiros.

 

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