En este Día Internacional de los Niños de la Calle, es fundamental recordar que todos los niños tienen derechos: a la seguridad, a la dignidad y a un futuro. Detrás de nuestra sociedad, que intenta abordar esta situación como un problema que basta con resolver en un hogar, se esconde una realidad: la de la calle, donde reinan la pobreza, la violencia, la exclusión y una gran vulnerabilidad. Debemos reflexionar hoy especialmente, pero también todos los días y todos los años que vendrán, sobre las responsabilidades de nuestra sociedad hacia estos niños que, con demasiada frecuencia, son invisibles a nuestros ojos, que se han vuelto indiferentes. Se estima que en todo el mundo hay 120 millones de niños que viven en la calle.

 

TRES DIMENSIONES DE LA EXCLUSIÓN SOCIAL

Para estos niños y jóvenes, la calle se ha convertido en su única opción, ya que la gran mayoría de sus antiguos vínculos sociales se han roto. Según Chakib Guessous, esta exclusión social se compone de tres dimensiones:

  • La primera es la vida precaria. Les impiden alcanzar o avanzar en lo que podrían haber logrado si no se encontraran en esta situación, o en lo que se habían propuesto lograr antes de enfrentarse a esta realidad. Romper con la esfera social implica la privación de la familia, de la administración, de la salud…
  • La segunda dimensión es la perdida de la identidad. Una vez fuera de la esfera social, el anonimato en el espacio público ocupa mucho lugar, sin posibilidades para estas personas de obtener reconocimiento social, lo que conduce a la desaparición de la propia identidad e incluso de su humanidad.
  • La última dimensión es la ruptura de vínculos sociales originales. Sean familiares, de amistad, escolares o comunitarios estos vinculos fomentan nuestras vidas sociales. En el caso de los niños, puede darse la acumulación de estas tres dimensiones, pero no es en absoluto la mayoría.

El problema es que, cuando estas circunstancias se acumulan, las situaciones de precariedad también se suman, lo que conduce al aislamiento y a la exclusión. Todos hemos visto al menos una vez a una persona en la calle, pero nuestros ojos han permanecido indiferentes. Sin embargo, hoy más que nunca tenemos la oportunidad de cambiar esa reacción, de acercarnos con empatía y respeto, y de recordar que detrás de cualquier persona en la calle hay una historia, una dignidad y el derecho a ser visto y escuchado.

Para estos menores que no han contado con el apoyo afectivo adecuado  y que no son conscientes de sus derechos, otra consecuencia importante es que son más propensos a estar expuestos a la manipulación, la desnutrición, las enfermedades, la violencia física y, sobre todo, la explotación sexual. Las primeras experiencias sexuales son violentas y sufridas.

 

Se estima que entre 200 000 y 300 000 niños viven en las calles en Madagascar

 

Se estima que en Madagascar, entre 200 000 y 300 000 niños viven en la calle. Los niños están más expuestos a la violencia física, las peleas, las agresiones por parte de adultos, el trabajo forzoso, los robos… Las niñas, por su parte, sufren más violencia sexual, agresiones, violaciones y embarazos precoces sin seguimiento médico.

Cuando los menores ya han normalizado su situación y han encontrado formas de ganarse la vida para sobrevivir, resulta muy difícil intervenir de forma directa para reintegrarlos o darles un alojamiento que les cambie de golpe el estilo de vida al que se han acostumbrado. Por eso es importante trabajar con ellos paso a paso, escucharlos con empatía y adaptarnos a su realidad, para ir trasladándolos poco a poco a otro entorno, acompañándolos en el proceso sin separarlos bruscamente del mundo en el que viven.

Uno de los objetivos de Fundación Agua de Coco es crear un entorno seguro donde los jóvenes puedan desarrollarse, encontrar un hogar y realizarse; en este sentido, proyectos de todo tipo adoptan un enfoque para ofrecer una solución sostenible, un lugar seguro donde apostar por un futuro mejor.

 

ESCUCHA ACTIVA PARA ACTUAR MEJOR

A través de nuestro proceso de encuestas, de escucha activa y de atención psicosocial podemos conocer mejor el impacto real de nuestros proyectos en los menores y adaptarlos mejor a sus necesidades.

Estos son algunos de los testimonios anónimos de nuestros beneficiarios expresados en las encuestas:

«Si no hubiera entrado aquí, habría estado callejeando en el pueblo, quizá me habrían tachado de delincuente o habría estado sin hacer nada y sin lograr gran cosa; por suerte, el Centro de Formación Profesional existe y he podido descubrir muchos aspectos diferentes de la vida.»

«Esto nos ayudará en el futuro a poner en práctica lo que se nos enseña sobre la vida en comunidad, ya que lo que tengamos lo compartiremos con los demás».

 

¿Quieres apoyar nuestro trabajo para que podamos dar mejores oportunidades a la infancia de Madagascar? Apoya lo que no se ve, pero impacta 

 

*Fuentes : https://www.lemonde.fr/blog/sexologie/2025/07/15/les-enfants-de-la-rue/