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A los 23 años, Stephanie Marie Antoinette Onjaniana ya ha llevado varias veces los colores de la Bloco Malagasy. Desde que era niña, le gustaba la música y el “Tsapiky”, una música bailonga típica del sur de Madagascar. Por eso decidió unirse al centro de Arte y de Música de Tulear. “En realidad, pasaba cada día por el Cinema Tropic porque vivía muy cerca. Además, mis padres me animaron a participar a actividades extraescolares. Ahora la Bloco Malagasy es mi segunda familia”.

En 2015, gracias a esa determinación y a un trabajo arduo, Stephanie fue nombrada directora artística de la Bloco Malagasy. Este grupo ha sido creado para responder a una necesidad: ofrecer unas actividades de ocio positivo a las niñas de Tulear y de esa manera luchar contra el embarazo precoz y otros riesgos a los cuales están expuestas.

“Me uní a la Bloco Malagasy a los 16 años. Desde entonces estoy dedicando todo mi tiempo libre a la percusión. A través de esa actividad artística, he encontrado una herramienta para mi desarrollo personal”

Stephanie ha tenido que dejar de estudiar en el primer año por asuntos personales. Ha elegido orientarse hacia la hostelería. “Cómo no iba a la escuela y no quería tampoco quedarme en casa sin hacer nada, me he ido dedicando cada vez más a mis actividades musicales en la batucada. Poco a poco he aprendido a tomar responsabilidades en el grupo. Como directora artística, soy como un intermedio entre el director, José Luis, director también de la ONG Bel Avenir, y las demás componentes del grupo.”

Stephanie inventa la mayoría de los ritmos de la Bloco Malagasy. “Encuentro mi inspiración escuchando canciones a la radio. Los armonizo y los adapto para nuestra batucada”.

La batucada es una forma musical creada en Brasil, al cruce de tres culturas: la africana, la portuguesa y la india. La batucada fomenta una identidad cultural específica a través de su música que principalmente se toca con percusiones, y eso ocurre en cualquier parte del mundo. La Bloco Malagasy ha adoptado este estilo musical adaptándolo al grupo y aportándole así un toque específico. Las niñas hablan mucho sobre las nuevas composiciones musicales, y se involucran en el proyecto con un evidente deseo de cohesión.

“La mayor dificultad que encontramos en el grupo es la rotación de las adolescentes y de las niñas de la banda a causa de sus cambios de situaciones (estudios, empleo, matrimonio, etc). Tenemos que demostrar una gran solidaridad entre las antiguas y las nuevas reclutas para mantener el nivel que hemos logrado. Espero encontrar siempre tiempo para dedicarme a mi pasión y para poder seguir compartiendo mis conocimientos mientras estoy llevando el mensaje de Bel Avenir sobre la importancia de la escolarización, de los derechos de las mujeres y de las niñas, la lucha contra el embarazo precoz, etc.”