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La Declaración de Abuja de 2001, firmada por los países miembros de la Unión Africana, estableció que el 15% del gasto público se destinara al sector de la salud. 
Sin embargo, de los 55 países miembros, solo cinco de ellos han podido alcanzar este objetivo: Madagascar, Botswana, Rwanda, Togo y Zambia.
Aun así, en Madagascar la situación sanitaria sigue siendo muy crítica, especialmente en la región meridional de Atsimo-Andrefana, donde se encuentra Tuléar y donde Agua de Coco lleva 15 años trabajando para el desarrollo integral de la zona.

Hoy, en el Día Internacional de la Cobertura Sanitaria Universal, queremos recordar algunos datos relativos a la sanidad en la isla. Según el Informe de Desarrollo Humano de 2016, la esperanza de vida al nacer es de 65 años. Las enfermedades respiratorias y la malaria son las primeras causas de muerte (más del 40% de los casos), y la diarrea aparece en segunda posición (12% de los casos).

Además un 0,5% entre los adultos de 15 a 49 años es seropositivo y sólo un 40% de los enfermos acuden a los establecimientos sanitarios para obtener cuidados, pero carecen de medios financieros para curarse, en particular en el medio rural. 
En el caso de los adolescentes, el problema de las infecciones de transmisión sexual (ITS) es muy grave, lo que resulta paradójico teniendo en cuenta que el número de personas afectadas por el VIH es particularmente bajo respecto a otros países africanos. Cada año se organizan campañas de prevención a gran escala con el fin de enseñar a los jóvenes malgaches los conocimientos básicos de la protección contra las ETS. Agua de Coco nos sumamos a estas iniciativas trabajando en este sentido y organizando sensibilizaciones y talleres sobre salud, prevención e higiene.

Hay muy pocas infraestructuras médicas en las zonas rurales de Madagascar, y también en Tulear, por lo que la mayoría de sus habitantes no tienen acceso a los cuidados básicos, existen pocos medicamentos disponibles y hay una grave falta de trabajadores y trabajadoras de la salud competentes.
La situación sanitaria es especialmente difícil para la mujer, con una baja tasa de atención materno-infantil y altas cifras de embarazos adolescente, mortalidad materna y problemas de salud como la fístula obstétrica.

Para ello, en Agua de Coco llevamos unos diez años llevando a cabo un Programa de Lucha contra la Malnutrición que prevé, entre otros proyectos, un seguimiento médico constante de los y las beneficiarias del Centro de Atención Integral a la Mujer, prestando particular atención a las madres embarazadas y a sus bebés, también en los Centros de Educación Nutricional, en el Hogar Social para chicas en riesgo de exclusión y en las escuelas de las Salinas y de los Zafiros.

 

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