Son las 8:00 h cuando los 79 alumnos y alumnas de Tambohomandrevo entran en clase para empezar el día, como cada mañana. No van a quedarse mucho tiempo en clase, sino que se distribuirán en pequeños grupos: unos se ocupan de los cebús o incluso de las gallinas ponedoras y otros del jardín. Las chicas y los chicos tienen módulos complementarios; esta mañana las chicas aprenden a hacer mermelada de guayaba y los chicos, albañilería.

La granja-escuela de Tambohomandrevo, creada por Agua de Coco en Fianarantsoa, acoge a jóvenes que vienen del medio rural con edades comprendidas entre los 16 y los 23 años. La escuela celebra este año su undécima promoción y es gratuita (el alumnado paga solo una cantidad simbólica). Las chicas viven en el internado y comen con los estudiantes en el comedor de la escuela. ¡Son momentos de gran animación!

Una vez que han terminado de comer, esperan el timbre de las 13:30 h, que marca el reinicio de las clases, y van a jugar al fútbol o al baloncesto. Por la tarde, siempre en grupos, las actividades son diversas: ciertos alumnos tienen cursos teóricos en clase, mientras que otros se ocupan de las labores agrícolas. Algunos trabajan el arte de la cestería y otros profundizan en sus conocimientos de carpintería. El día acaba a las 17:30 h.

Tras 11 meses de formación, muchos de estos jóvenes quieren aprovechar sus experiencias para innovar en el modo de cultivar la tierra o de cuidar el ganado. En efecto, la formación de Tambohomandrevo profesionaliza a los jóvenes en ganadería y agricultura, lo que les permite dedicarse a alguna de estas actividades cuando regresan a su casa.

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