#solidarigrafía es el arte de reescribir la realidad con actos comprometidos, siguiendo diferentes estilos. Pero también puede entenderse como el conjunto de rasgos que caracterizan la acción responsable y generosa hacia otros por parte una persona o colectivo.

Esta campaña de escolarización 2017 tiene como objetivo recordarnos el impacto positivo que tuvo en nuestra vida el acceder a una educación, que nos permitió tener más oportunidades de futuro.

Alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible: “garantizar una educación de calidad y aprendizaje a todo el mundo a lo largo de la vida” en Agua de Coco confirmamos el compromiso con el acceso universal a la educación a través de la realización de nuestros proyectos pedagógicos y socio-educativos.

Este año, además de financiar las becas escolares de Madagascar y Camboya, la campaña de escolarización va también orientada a satisfacer las necesidades relacionadas con la formación profesional, una de las recientes apuestas de Agua de Coco para posibilitar que las nuevas generaciones puedan labrarse un futuro aprendiendo oficios demandados.

El objetivo económico de la red de Agua de Coco (países participantes España, Francia, Camboya y Madagascar) son 32 500 € que irán destinados principalmente a:

  • Gastos de escolarización: 1860 €
  • Material escolar: 9000 €
  • Personal (educadores, profesorado): 1000 €
  • Centro de formación profesional y secundaria de las Salinas (formadores costura, cocina, enseñanzas generales, kits de costura, equipamientos cocina, mobiliarios): 12 140 €
  • Formación profesional en agricultura y ganadería de Mangily: 1000 €

 

Acciones que llevaremos a cabo:

Acción n°.1: Suministro de material escolar, inscripción y apoyo educativo

Agua de Coco quiere equipar a más de 1800 niños y niñas, que viven en condiciones extremas tanto en Madagascar como en Camboya, con el material escolar que les permita seguir estudiando durante un año en buenas condiciones. En función de las necesidades del nivel escolar y de su escuela, a finales de septiembre y octubre se distribuirán: cuadernos, bolígrafos, reglas, gomas, lápices y carpetas. El programa de becas conlleva también un seguimiento social y pedagógico al menor y a la familia, para reforzar su escolarización.

 

Acción n°. 2: Fortalecimiento de las competencias del profesorado y del equipo de gestión de los centros de educación. La calidad de la educación depende de la formación que se imparte por lo que Agua de Coco se compromete a mejorarla en 2 ámbitos:

  • Proporcionar al profesorado las herramientas pedagógicas necesarias para que puedan impartir una enseñanza de calidad (tizas, pizarras, material educativo, kits de costura…).
  • Organizar sesiones de formación para el profesorado con el objetivo de fortalecer sus competencias y conocimientos, y permitir la puesta en práctica del plan de acción de apoyo a las estructuras de gestión de los establecimientos escolares.

Acción n°. 3: Atender las necesidades nutricionales de las niñas y niños escolarizados. Con el objetivo de facilitar la asistencia de los niños y niñas de los barrios más desfavorecidos de Madagascar, Agua de Coco contribuirá a la gestión de los comedores escolares, una potente herramienta contra el abandono escolar.

 

Acción n°. 4: Dotar al centro de formación profesional y secundaria de Las Salinas del equipamiento (cocina, mobiliario) necesario para llevar a cabo las actividades formativas.

 

El contexto de la educación en Madagascar:

El sistema educativo malgache está muy afectado por la situación social y económica del país. El presupuesto de la educación nacional se mantiene bajo. Las desigualdades regionales son grandes y los ciclones y las inundaciones son frecuentes lo que deteriora todavía más las condiciones de vida.

Los niños y las niñas de menos de 14 años representan casi la mitad de la población malgache. Muchas familias viven por debajo del umbral de la pobreza (de media, solamente 35 % de la población tiene acceso a agua potable) y las familias, por lo general, tienen problemas para financiar la educación de sus hijos.

Problemas de la educación en Madagascar

La mayoría de los niños y las niñas en edad escolar van a primaria. Sin embargo solo un poco más de la mitad consigue terminar el ciclo entero y el alumnado necesita una media de siete años para terminar la escuela primaria, que dura normalmente cinco años. Ello se debe en parte a que la mayoría de los niños y las niñas de 5 a 14 años trabaja.

Para la enseñanza secundaria, el personal de la dirección de los colegios e institutos habla de problemas recurrentes como:

– Fatiga causada por la malnutrición

– Absentismo debido a las enfermedades (paludismo, diarreas…)

– Largos trayectos a pie para llegar a los colegios

– La gran cantidad de alumnado por clase, sobre todo en los colegios: 80 estudiantes por clase es un número frecuente.

– El personal docente es de edad avanzada, y la contratación de los futuros profesores funcionarios es difícil a causa del salario poco atractivo que les ofrecen para el nivel de formación exigido, por lo que el Estado contrata muchos interinos.

– A los establecimientos escolares les faltan locales, material, documentos, salas de informática y comedores.

 

El contexto educativo en Camboya:

Totalmente destruida por la guerra y por el régimen de los jemeres rojos en los años setenta, Camboya se ha comprometido con la reconstrucción completa del país desde 1979. Desde finales de los noventa, el Ministerio de Educación, Juventud y Deporte (MoEYS) ha introducido planes, estrategias y políticas con el objetivo de establecer el sistema educativo en todo el país: la política de reagrupación de las escuelas para compartir los medios; la política de reducción de la pobreza con el objetivo de permitir a las familias más necesitadas que envíen a sus hijos a la escuela; el programa para implantar en las escuelas un entorno educativo, igualitario, solidario, no violento y atento al bienestar físico y mental de los niños; la política de sanidad en las escuelas (el programa de sanidad básica para los alumnos y profesores; la educación en higiene elemental y en la prevención de las enfermedades …); y, más recientemente, la política de educación de los niños en situaciones desfavorecidas (Unicef).

 

Problemas de la educación en Camboya

Estos números ocultan las grandes diferencias, tanto geográficas como humanas que existen.

En el aspecto geográfico, no todas las escuelas tienen las mismas condiciones y algunas están situadas en zonas muy pobres o en zonas rurales muy remotas, que son las más desfavorecidas: el 49% de ellas no tiene acceso al agua potable; el 33% no dispone de letrinas y el 2% el techo, las paredes y el suelo en muy mal estado. No todos los centros ofrecen los seis niveles de la educación primaria y muchas comunidades no tienen colegio ni instituto. Casi la mitad de las escuelas funcionan a turnos (los niños van por las mañanas o por las tardes) por falta de profesores y de clases; tampoco hay suficientes libros en clase para todos los niños (3-4 alumnos por cada grupo de libros en la escuela primaria).

En el lado humano, las discriminaciones existen y son muy evidentes. Si una familia pobre puede enviar un solo hijo o hija al colegio, mandará al varón. En los institutos, las niñas pobres van más a la fábrica que a la escuela. Pero respecto a las bajas tasas de asistencia al instituto tanto de niños como de niñas, la diferencia es solamente de un 2% menos de niñas en relación con el número de niños.

La distribución del desayuno en la escuela y un programa de becas permiten a más niños pobres ir a la escuela de manera regular, pero los esfuerzos siguen siendo insuficientes. Además, el trabajo de los niños y las niñas sigue siendo para la mayoría de ellos más real que su escolarización. Unicef estima que en el año 2012 un 36 % de niños entre 5 y 14 años trabaja. Si tienen alguna discapacidad, un estudio de MoEYS del año 2004, afirmaba que entre el 2,5 % y 3 % de estos niños y niñas están excluidos del sistema educativo a causa de ello. Desde 2008 se han adoptado medidas no solo para hacer posible su escolarización, sino también para que su discapacidad sea mejor asumida y se integren en el seno de su comunidad.

Aunque la situación ha mejorado considerablemente desde hace 15 años, todavía queda mucho por hacer para que el sistema educativo camboyano recupere su retraso y consiga integrar equitativamente a la parte vulnerable de la población (las mujeres, los pobres y las personas con discapacidad).